Me fui a buscarte
en las siembras donde naciste
en la yuca que pariste tantas veces...
pero ya no estabas
Me embutí... como pude...
con una chalupa en el río...
y cuanto me tuvo que zarandear el agua para que entendiera...
ya no hay nadie aquí.
Caminé a la montaña,
esa de animalitos y plantas
la del niño con un un palo pelando el árbol ...
sin embargo,
el gigante sin caminos
me recibió abundante y llorando mangos.
Al fín, cogí hacia el cemento,
donde te llaman "el sin rostro".
Jonathan Andrés Sandoval Amaya
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