Apenas nace el día...
el mundo
ya le da la espalda a mi cáncer.
Siento una piedra en mi cabeza
en un diástole
la sangre se tranca.
La resaca
no es más que sangre en mis venas,
rocío colgando
ardiente
y basto por mi frente,
saliva seca
y ojos...
¿Qué más da?...
A mitad de la noche
me iré
con los sueños
de una luna a medio hacer,
me abrazarás,
te abrazaré,
y juntos,
lloraremos a carcajadas
el sueño que el día nos hace padecer.
Jonathan Andrés Sandoval Amaya
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