domingo, 24 de enero de 2010

Tigre y Carnada

“A mis padres, César y Patricia por cuidarme

y a la señora Yaneth , por cuidar de Diana”.

Hay un pasillo de llanto,

con bellos niños cansados,

cielo parco sin sol,

suelo pálido sin pastos;

donde el dolor

se proclama dueño y señor.

El embaldosado erial

se ve tomado por la noche.

Entre la inconsciente

y llorona angustia

se encuentran luchando contra nadie:

los guardianes de la fuerza

los degolladores del sueño,

quienes tapan el pecho del pequeño,

se sientan a su lado

auque se encuentren lejos,

así,

son el ángel

de sus malos

y buenos sueños.

Después,

cuando el aire le vuelva a soplar

tranquilo de risa

y amplio de vida,

no le volverá a pasar nada

pues sus huestes en unidad

serán tigre

y cuando toque

serán carnada.

Jonathan Andrés Sandoval Amaya

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