Ciudad que no me conoces,
tienes el silencio de mis ojos,
la paciencia de mi boca
la cercanía de mi distancia...
El tesoro de mi infancia es ajeno a tu mirada,
a tu rapto de memoria,
a tu espada desbocada...
A tu brío.
Que en vano esculca mi secreto...
la llama de mis amigos en silencio.
Jonathan Andrés Sandoval Amaya.
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