domingo, 24 de enero de 2010

Té y Café

De ayer

fueron las tardes

en que esperábamos el atardecer,

aguardábamos la noche

y luego amanecíamos

con el alba alma del amanecer.

Te recuerdo tomando café

y yo a tu lado

bebiendo un poco de té;

por eso las tardes,

las noches

y el amanecer

olían a tí y a mí.

A té y café...

Hoy,

desde la noche en que escapaste hacia la tierra,

veo las tardes esperando el atardecer,

sirvo una taza de té

a mi lado

dejo esperando

otra caliente llena de café;

para olerte y recordarte...

luego amanezco

con el alba alma del amanecer...

Ya suponiendo,

que hoy,

mañana,

o siempre

en tu seno me quieras tener,

oler,

recordar,

o querer,

tómate el café caliente,

y a tu lado,

deja esperándome

una taza de té.

Jonathan Andrés Sandoval Amaya

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