El beso de tu carne
Se ha llevado un trozo de mi piel.
Si quieres,
sólo si quieres,
quédate con él,
con su aroma que es el mío
y es tuyo
cada vez que lo quieras oler.
El beso de tu vientre
me arranca el alma con sudores,
pequeñas gotas de sal que me sujetan,
me hacen sediento,
sirviendo
y bebiendo
sorbos húmedos de tí.
Por eso al despedirnos
regálame tu beso,
llévate mi aroma
y mi alma,
yo me iré con sed,
para volver moribundo
a libar el néctar de tu piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario