Mi camisa
esta algo vieja,
tiene el cuello gastado,
las mangas mordidas,
una mancha de hace noches,
además del humor de un siglo a cuestas.
Mi pantalón
canta de lo roto,
lo desteñido,
lo usado,
y sus bolsillos
no saben más que robarme
los caramelos que le doy a guardar.
Mis zapatos
cansados están ya de caminar,
de tragar piedras,
de no conocer mis sabanas.
De no tener descanso.
Mi yo,
está algo harto.
No de la camisa ni el pantalón,
tampoco de los zapatos,
menos del corazón que parece un hígado.
Mi yo,
está harto de sus ojos,
pues no ven más que mi camisa vieja,
mi roto pantalón
y mis zapatos cansados.
Jonathan Andrés Sandoval Amaya
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