Han de ser mis amargos pasos,
o el olor a polvo
que reside en ésta prenda comida por polillas.
O quizá el pocillo.
No lo se;
empero mi mente
hurgando en sus bolsillos
ha sacado veinte pesos en recuerdos,
los cuales,
por cada rasgada imagen
se trastornan en plusvalías.
Me atormentan
con pasado,
palabras,
días,
lágrimas,
conmigo,
y mil cosas más...
demenciales,
prohibidas,
dichas,
también con eternas mujeres de vino
lastimadas por su curtida piel.
Prenden mi conciencia
encienden mis brazos,
rasgan mi sexo
y el de aquellas que me unieron al suyo.
Las mentiras,
que valen sólo dos pesos
se vanaglorian de su astucia,
con la que conseguían engañar
a todo el que confiaba en mí.
Mi pobre antigua moneda,
ahora
está cobrando intereses de mis actos.
Y sin importar que tenga nueva cuenta,
esos veinte pesos que me guiaron,
estarán conmigo...
tanto como mi memoria.
Jonathan Andrés Sandoval Amaya.
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